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martes, 25 de junio de 2013

El vestido de seda blanca (en recuerdo de Richard Matheson).



Ha muerto Richard Matheson (New Jersey, 1926), uno de los autores más influyentes en el género de terror y ciencia ficción contemporáneos. Autor de la célebre Soy leyenda (1954) y de relatos como El increíble hombre menguante (1956), El último escalón (1958), En algún lugar del tiempo (1975), Más allá de los sueños (1978), que fueron llevados al cine. Guionista televisivo, su obra marcó poderosamente los géneros fantásticos y de terror en series como The twilight zone (Dimensión desconocida) y Nightmare at 20000 feet. Anne Rice lo reconoce como uno de sus grandes maestros, igual que en el cine Steven Spielberg que colaboró con él en El diablo sobre ruedas (1971) y Vicent Ward en Más allá de los sueños (1998) entre otras adaptaciones de sus relatos.  

Yo lo conocí primero por dos breves relatos: Nacido de hombre y mujer, y El vestido de seda blanca. Ambos son dignos de aparecer en las mejores antologías del relato de terror.

En El vestido de seda blanca asistimos a un relato sobrecogedor puesto en la voz y la perspectiva de una niña cuya madre ha muerto. Solo conserva de ella un vestido de seda blanca, ajado, metido en una caja que al abrirla desprende una atmósfera maligna y opresiva pero que despierta la ternura de la niña, cuyas palabras elementales describen la fascinación que le produce el roce con esa seda en la habitación de su madre que la contempla desde un retrato que intuimos inquietante. Su abuela le prohíbe entrar en la habitación y tocar el vestido de su madre. Pero un día, una amiga, Mary Jane, se burla de ella y le dice que no tiene madre, y que todo lo que dice sobre la misma es mentira. La niña lleva a Mary Jane a la habitación de su madre y percibimos lo que allí hay desde la perspectiva de la protagonista y a la vez de Mary Jane, que nota un olor dulzón como a basura, y siente desagrado y miedo del cuadro de su madre y sus manos extrañas. El relato da un giro inesperado y sobrecogedor en ese cruce de perspectivas porque nuestro personaje le enseñará el vestido a Mary Jane ...

Es uno de los mejores relatos de vampiros jamás escritos ha opinado Anne Rice que reconoce a Richard Matheson como uno de sus maestros fundamentales y este relato como uno de los más influyentes en su obra.